sábado, 29 de noviembre de 2014

Júpiter ayudará a desvelar los orígenes de la vida en el sistema solar

(04/AGO/2011).- 
El estudio de Júpiter, el planeta más grande del sistema solar ayudará a desvelar los orígenes del grupo planetario gracias a la misión Juno de la NASA, que partirá mañana en un viaje de cinco años en el que se espera que sorprenda no sólo con respuestas sino con descubrimientos inesperados.
La misión Juno es la segunda misión que se eligió bajo el plan "Nuevas Fronteras", un programa mixto entre la NASA y la empresa privada, centrado en un proyecto para la exploración del sistema solar con un presupuesto de 1.000 millones de dólares.
Juno, la diosa de la maternidad y protectora de las mujeres en la mitología romana, partirá al encuentro de su esposo Júpiter, la deidad principal del panteón romano, a bordo de un cohete Atlas V desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida), en busca de respuestas científicas.
En entrevista, Adriana Ocampo, de la división de Ciencias Planetarias de la NASA y responsable de la misión, indicó que entre las incógnitas que se quieren despejar está el papel que jugó Júpiter en la evolución y el origen del sistema solar y de la Tierra.
Y es que este planeta de grandes dimensiones tiene un gran campo magnético que actuó como barrera para impedir que las moléculas dispersas en el Universo en el principio de su historia quedaran fuera del sistema solar y permitieran que se diera la vida.
Su campo gravitatorio logró atrapar las moléculas de hidrógeno y oxígeno con las que se forma el agua, ingredientes fundamentales con los que empezaron a desarrollarse los océanos y la atmósfera de la Tierra, que crearon las condiciones necesarias para la vida.
"En vez de haber sido totalmente árida, como hubiera sido si no hubiera tenido moléculas de agua y atmósfera, le dio la oportunidad de poder capturar estas moléculas livianas", indicó Ocampo. La pregunta que quiere resolver Juno es por qué en la Tierra se dio la vida como la concebimos y no en otros planetas. 
"Sabemos que para la vida se necesitan por lo menos tres ingredientes: un material orgánico, agua líquida y una fuente de energía", como se dio en la Tierra, "pero hay otros lugares en nuestros sistema solar que pudieron haber tenido o están teniendo esa combinación, lo que hace especialmente interesante esta misión", explica.
La composición gaseosa de Júpiter, principalmente de hidrógeno y helio, es conocida pero la comunidad científica no sabe dónde empieza el núcleo y si tiene una parte sólida, duda que tratarán de despejar con Juno.
Otro de los objetivos es analizar los cambios climatológicos de Júpiter y el impacto que tienen en la Tierra.
Desde el siglo XVII los científicos han observado la "gran mancha roja" de Júpiter, una tormenta cuya área es dos o tres veces el tamaño de la terrestre y que recorre el planeta desde hace más de 300 años.
"No sabemos el mecanismo que hace que una tormenta dure cientos de años, si podemos entender el sistema climático tan complejo de Júpiter, también vamos a poder entender el sistema climático de nuestro planeta y a lo mejor predecir mejor ciclones y huracanes", señaló.
Su campo magnético es tan fuerte, que si hubiese llegado a ser más grande, Júpiter hubiera sido una estrella, no un planeta, y nuestro sistema solar hubiera sido binario. Pero no llegó a tener la suficiente masa para encenderse como una estrella.
Es además como "una entidad viviente", dijo Ocampo, ya que cambia, se mueve constantemente, el soy le influye y a su vez influye sobre los otros planetas.
Después de más de seis años de preparación, Juno partirá mañana y Ocampo asegura que tanto para ella,como para el equipo de 250 personas que trabaja en la misión es "muy satisfactorio", ya que "se ha conseguido hacer al costo asignado y en el tiempo asignado".
Cuando llegue a su destino en 2016, Juno dará 33 vueltas a la órbita de Júpiter para tratar de contestar a algunas de estas preguntas pero "estoy segura que van a salir muchos descubrimientos que no esperábamos", aseguró Ocampo.

Júpiter se transforma





Los cinturones que conforman la atmósfera de Júpiter están cambiando de color, las nubes se aglomeran en una región del planeta, mientras en otra se disipan. Además, zonas calientes desaparecen y aparecen sin explicación alguna.

Durante el periodo de 2009 a 2011, una banda de color marrón al sur del ecuador, conocido como Cinturón Ecuatorial Sur, desapareció y regreso.

El mismo fenómeno ha sucedido al norte de la línea ecuatorial de Júpiter en el Cinturón Ecuatorial del Norte, el cual en 2011 creció y se hizo más blanca, como no se había visto en más de un siglo de acuerdo a la NASA (Agencia Espacial de Estados Unidos). A inicios de este año, la misma banda comenzó a oscurecerse de nueva cuenta."Los cambios que estamos viendo en Júpiter son de escala mundial", aseguró Glenn Orton, investigador del Centro de Propulsión a Chorro, durante un encuentro de la Sociedad Americana de Astronomía.
Además, agrega que estos cambios ya se habían visto en ocasiones anteriores, pero es hasta ahora con instrumentos modernos que se puede confirmar lo que sucede en el quinto planeta del Sistema Solar.

Sin embargo, aclara que hay fenómenos que están ocurriendo por primera vez y otros que desde hace décadas no sucedían, lo cual tiene sorprendidos a los científicos. "Estamos tratando de averiguar por qué están sucediendo".

Utilizando el Infrared Telescope Facility de la NASA y el telescopio Subaru en Mauna Kea, los investigadores avistaron un crecimiento de las capas de nubes más profundas, no necesariamente las de la cubierta superior. En el Cinturón Ecuatorial Sur observaron a ambos niveles de nubes engrosarse y posteriormente aclararse.

También se buscaron una serie de formaciones de color gris azulado en el borde del Cinturón Ecuatorial Norte. Estas marcas parecen ser las regiones más claras y más secas del planeta que se observan como puntos calientes en visión infrarroja, debido a que revelan la radiación que sale del interior de la atmósfera de Júpiter.

Estas mismas zonas calientes desaparecieron de 2010 a 2011 y en junio de este año se restablecieron, coincidiendo con el aclaramiento y oscurecimiento del Cinturón Ecuatorial Norte.

Además, el planeta ha estado recibiendo desde 2010 objetos celeste que se han impactado con su superficie, y que se han podido ver a simple vista. El último se logró ver el 10 de septiembre de 2012, aunque no causo cambios de gran magnitud en la atmósfera, a comparación de otros dos objetos en 1994 y 2009.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Los agujeros negros






    

                                  Los agujeros negros                     

Los llamados agujeros negros son cuerpos con un campo gravitatorio muy grande, enorme.

No puede escapar ninguna radiación electromagnética ni luminosa, por eso son negros. Están rodeados de una "frontera" esférica que permite que la luz entre pero no salga.

Hay dos tipos de agujeros negros: cuerpos de alta densidad y poca masa concentrada en un espacio muy pequeño, y cuerpos de densidad baja pero masa muy grande, como pasa en los centros de las galaxias.





                 Stephen Hawking y los conos luminosos


El científico británico Stephen W. Hawking ha dedicado buena parte de su trabajo al estudio de los agujeros negros.

En su libro Historia del Tiempo explica cómo, en una estrella que se está colapsando, los conos luminosos que emite empiezan a curvarse en la superficie de la estrella.

Al hacerse pequeña, el campo gravitatorio crece y los conos de luz se inclinan cada vez más, hasta que ya no pueden escapar. La luz se apaga y se vuelve negro.

Las ecuaciones que intentan explicar una singularidad de los agujeros negros han de tener en cuenta el espacio y el tiempo. Las singularidades se situarán siempre en el pasado del observador (como el Big Bang) o en su futuro (como los colapsos gravitatorios). Esta hipótesis se conoce con el nombre de "censura cósmica".


martes, 25 de noviembre de 2014

Sonda de la NASA inicia viaje a Júpiter


LOS ÁNGELES, ESTADOS UNIDOS (09/OCT/2013).- Una sonda espacial con destino a Júpiter pasó el miércoles cerca de la Tierra para recibir el impulso necesario que le permitirá seguir viaje rumbo al enorme planeta.
El uso de la Tierra como un lanzador gravitacional es un recurso común puesto que no existe un cohete suficientemente poderoso para catapultar una sonda espacial directamente hacia los confines del sistema solar.
Lanzada en 2011, la sonda Juno pasó junto a Marte, el planeta más cercano a la Tierra. Dio vuelta y pasará rápidamente cerca de nuestro planeta para cobrar el impulso necesario para seguir viaje a Júpiter, situado a 779 millones de kilómetros (484 millones de millas) del Sol, donde llegará en 2016.
Durante la maniobra, Juno, en forma de molino de viento e impulsada por energía solar, pasó brevemente por la parte oscurecida de la Tierra para salir por la costa oriental de India.
El paso cercano a la Tierra tuvo por objeto acelerar la velocidad de Juno de 125.523 kilómetros por hora (78.000 millas) relativa al Sol a 140.000 kilómetros (87.000 millas), suficiente como para sobrepasar el anillo de asteroides rumbo a su destino.
Durante el impulso gravitacional, la cámara JunoCam que lleva la espacionave tomará fotografías de la Tierra y la Luna.
Rick Nybakken, director del proyecto de 1.100 millones de dólares en el Laboratorio de la NASA, dijo que no se anticipaban inconvenientes.
Pese a una paralización parcial de actividades que ha impedido que la NASA actualice su cibersitio, las misiones de la agencia espacial siguen operando. Esta semana lanzó la sonda LADEE a una órbita lunar.
Desde los años 70, varias espacionaves han visitado o han ido más allá de Júpiter. Juno debe acercarse más que otras sondas anteriores y orbitará el planeta durante por lo menos un año para estudiar su atmósfera cubierta de nubes y su interior misterioso para determinar cómo se formó.
Juno debe llegar a Júpiter el 4 de julio del 2016 después de viajar 2.736 millones de kilómetros (1.700 millones de millas). El científico principal del proyecto, Scott Bolton, del Southwest Research Institute, se manifestó complacido por el desempeño de la misión hasta ahora.
"La misión va de lo más bien y después de este sobrevuelo por la tierra, nuestra próxima parada es Júpiter", sentenció.

Descubren asombrosos géiseres en una luna de Júpiter

Descubren-asombrosos-geiseres-en-una-luna-de-Jupiter-1.jpgEuropa es uno de los cuatro satélites naturales más grandes de Júpiter, nuestro vecino mayor dentro del Sistema Solar. Esta luna ha sido particularmente atractiva para la investigación por la posible presencia en la misma de un vasto océano líquido oculto bajo una gruesa capa de hielo, fenómeno que ha dado lugar a la creación de numerosas teorías y preguntas por parte de los científicos. En estos días se ha dado a conocer la existencia de otro interesante fenómeno que ha renovado el interés de la ciencia por Europa, la presencia de potentes géiseres.
Vapor de agua en Europa 
Desde hace muchísimos años Europa ha sido considerada una de las candidatas principales en el Sistema Solar tanto para albergar algún tipo de vida extraterrestre como para ser un potencial sitio para una futura colonización humana.

El grosor del hielo que cubre su océano, que se cree que es de agua salada, se ha planteado siempre como un gran obstáculo para la búsqueda de la vida, ya que dificulta considerablemente el estudio del interior de ese mar. Sin embargo, el descubrimiento hecho por el maravilloso telescopio espacial Hubble a fines del año pasado y que se ha dado a conocer recientemente en la revista Science, muestran que el agua líquida no está tan inaccesible como se pensaba hasta ahora.
Descubren-asombrosos-geiseres-en-una-luna-de-Jupiter-2.jpg
Las descomunales columnas de agua en forma de vapor fueron detectadas solo en el hemisferio sur del satélite, donde alcanzaron una altura de hasta 200 kilómetros. Este fenómeno se registró durante unas 7 horas, pero no se ha vuelto a repetir desde entonces, por lo que los científicos estiman que es un fenómeno muy transitorio y que ha sido relacionado con el comportamiento orbital de Europa alrededor de Júpiter. No se sabe a ciencia cierta por qué, pero este fenómeno ocurre cuando la luna está en su posición más alejada del planeta, lo que hace pensar que pueda estar relacionado con la violenta dinámica de las mareas que provoca la gravedad del inmenso planeta sobre su satélite.

La astrobiología vuelve a mirar a Júpiter
Este descubrimiento renovará sin dudas el interés por los estudios astrobiológicos en Europa, los cuales aunque no han desaparecido nunca, estaban en un relativo estado de latencia, ya que la inaccesibilidad del océano que está debajo del hielo impide progresar mucho en las investigaciones con la tecnología actual. Por otro lado, este descubrimiento puede también confirmar la presencia del líquido, lo cual en ocasiones ha sido puesto en dudas.Descubren-asombrosos-geiseres-en-una-luna-de-Jupiter.jpg

Por lo pronto, habrá que esperar a la llegada a Europa de la misión JUICE después del año 2030, la cual potencialmente podría atravesar uno de estos inmensos géiseres y analizar in situ su composición química y quizás, detectar señales de la vida que se podría ocultar debajo del hielo.

viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Qué hay en el interior de Júpiter?

Las nubes de Júpiter, que forman remolinos, pueden verse claramente a través de cualquier telescopio portátil. Sin más esfuerzo que el que toma agacharse para ver por el ocular, es posible observar sistemas de tormentas más grandes que el planeta Tierra, los cuales navegan a lo largo de rojizos cinturones de nubes, que se extienden por cientos de miles de kilómetros alrededor del vasto ecuador del planeta gigante. Son fascinantes.Y también son un problema. De acuerdo con la opinión de muchos investigadores, lo que resulta realmente interesante —desde las raíces de las gigantescas tormentas hasta las enormes cantidades de materia exótica— yace a gran profundidad. Y las nubes ocultan todos esos misterios de nuestra vista.
La sonda Juno, de la NASA, cuyo lanzamiento hacia el espacio está programado para el próximo 5 de agosto, podría cambiar esa situación. El objetivo de la misión es responder la pregunta: ¿Qué hay en el interior de Júpiter?
"Nuestro conocimiento de Júpiter es literalmente poco profundo", dice Scott Bolton, quien es el investigador principal del proyecto Juno, en el Instituto de Investigaciones del Suroeste (SouthWest Research Institute o SWRI, por su sigla en idioma inglés), ubicado en San Antonio, Texas. "Incluso la sonda Galileo, que se sumergió en las nubes jovianas en 1995, no penetró más allá de un 0,2% del radio de Júpiter".

Hay muchas preguntas básicas que los científicos quisieran responder, como por ejemplo: ¿hasta qué profundidad llega la Gran Mancha Roja? ¿Qué cantidad de agua contiene Júpiter? o ¿Cuál es el material
Juno2 (Juno, 200px)exótico del que está hecho el núcleo del planeta?

La sonda Juno levantará el velo sin tener que sumergirse en las nubes de Júpiter. Bolton explica cómo lo hará: "Sobrevolando a una altura de apenas 5.000 km sobre las nubes, Juno pasará todo un año orbitando a Júpiter más cerca de lo que lo han hecho las sondas enviadas allí con anterioridad. El patrón de vuelo de la sonda está hecho para cubrir todas las latitudes y longitudes, permitiéndonos de este modo confeccionar un mapa completo del campo gravitacional de Júpiter y, por lo tanto, averiguar cómo están organizadas sus capas internas".

Júpiter está compuesto principalmente de hidrógeno, pero sólo las capas superiores podrían estar hechas de gas. A gran profundidad en el interior de Júpiter, los científicos creen que altas temperaturas y aplastantes presiones transforman el gas en una forma exótica de materia llamada hidrógeno metálico líquido —un forma líquida del hidrógeno que es muy parecida al resbaladizo mercurio con el que se solían rellenar los viejos termómetros. El poderoso campo magnético de Júpiter puede, casi con certeza, tener origen en la acción de dínamo dentro de aquel vasto reino de fluido, que conduce electricidad.

Descripción de la Evolución Atmosférica de Júpiter

La atmósfera de los planetas gigantes ha evolucionado desde su formación a partir de la nebulosa solar primitiva. Sin embargo, está por verse cuánto han evolucionado. Debido a su enorme gravedad, la mayor parte de la atmósfera del planeta permanece en su sitio. (Los planetas terrestres perdieron su atmósfera original debido a que esta se diluyó en el espacio).
Júpiter está compuesto primordial mente de los materiales básicos hidrógeno y helio, que es lo que existía en las cercanías de Júpiter cuando se estaba formando.

                                 Estratosfera de Júpiter



La estratosfera de Júpiter es una región de calentamiento, según lo establecen las mediciones infrarrojas de metano (CH4) en la región. Al igual que la troposfera, la estratosfera es calentada por el Sol y por el interior de Júpiter, y se enfría por la re-radiación al espacio de los gases de la atmósfera. Para ver una fotografía que muestra los cambios de temperatura en la región, haga click aquí.
                                       

                                    Mesosfera de Júpiter
La mesosfera de Júpiter es una región de balance entre calentamiento y enfriamiento. En esencia esto significa que allí no sucede nada. A excepción de la difusión, la atmósfera es estable.

Algunas veces, las partes superiores de la atmósfera, como la mesosfera, pueden ser detectadas observando el limbo del planeta, como aparece en esta imagen. Desafortunadamente, no se observa nada de la mesosfera en esta imagen. Para ver una fotografía que muestre cómo cambia la temperatura en la mesosfera, haga click aquí.

Anillos de Júpiter

Los anillos de Júpiter son un sistema de anillos planetarios que rodean a dicho planeta. Fue el tercer sistema de anillos descubierto en el Sistema Solar, después de los sistemas de anillos de Saturno y de Urano. Los anillos de Júpiter fueron observados por primera vez por la sonda espacial Voyager 1, y han sido investigados exhaustivamente durante los años 90 y los primeros años del siglo XXI mediante las sondas Galileo, Cassini y New Horizons. También han sido observados desde observatorios terrestres y el telescopio espacial Hubble durante los últimos 25 años. Las observaciones desde la superficie terrestre requieren de los más potentes telescopios disponibles.
Los anillos jovianos son débiles y se componen fundamentalmente de polvo. Constan de cuatro estructuras: en el interior, un grueso toro de partículas conocido como el halo o el anillo halo, un anillo principal relativamente brillante pero excepcionalmente fino y dos anillos anchos, gruesos y débiles llamados anillo difuso de Tebe y anillo difuso de Amaltea por los nombres de los satélites de cuyo material están formados.
El anillo principal y el halo consisten en polvo expulsado de los satélites Metis y Adrastea, y otros cuerpos no observados, como resultado de impactos meteoríticos a alta velocidad. Imágenes de alta resolución obtenidas en febrero de 2007 por la sonda New Horizonsrevelaron una rica y fina estructura en el anillo principal.

En la banda de luz visible y en el infrarrojo cercano, los anillos muestran un color rojizo, excepto el halo que tiene un color neutro o azulado. Aplicando modelos fotométricos a las diversas observaciones disponibles tanto de sondas espaciales como de telescopios en superficie terrestre, se infiere que el tamaño de las partículas es de 15 μm de radio en todos los anillos excepto en el halo, aunque los resultados de los modelos se acercan más a las observaciones cuando se consideran partículas no-esféricas que cuando se consideran esféricas. El halo está probablemente compuesto de polvo submicroscópico.

La masa total del sistema de anillos, incluyendo los cuerpos no observados que generan material para los anillos, no está exactamente determinada, pero es probable que esté en el rango de 1011 a 1016 kg. La edad del sistema de anillos no es conocida pero posiblemente hayan existido desde la formación del planeta.

¿Puede haber vida en el medio ambiente de Júpiter?

El medio ambiente atmosférico de Júpiter tiene gravedad muy fuerte, alta presión, fuertes vientos que van de 225 hasta 1 000 millas por hora, y temperaturas muy frías que oscilan entre -270 hasta +32 grados(temperatura helada). Estos vientos hacen que sea difícil que diversas formas de vida disfruten de "paz y tranquilidad".




La región donde hace 32 grados pareciera aceptable, pero en esa región de 32 grados la presión es parecida a la existente 2 millas bajo la superficie del agua de la Tierra, y probablemente sea la región líquida de Júpiter. ¡El aire de Júpiter es definitivamente una región de temperaturas heladas!.

En la atmósfera se sabe que existen al menos tres plataformas de nubes de amoniaco, hidrosulfuro del amoniaco, y agua, quizás incluso compuestas de enormes gotas.

En el medio ambiente hay energía proveniente de rayos, luz ultravioleta y partículas cargadas.

El interior de Júpiter tiene un medio ambiente con una presión que es tres millones de veces mayor a la presión existente en el nivel del mar de la Tierra, y temperaturas que ascienden hasta 10 000 grados.

En general, este medio ambiente parece ser muy poco amigable para que exista vida como la que conocemos en la Tierra.

Satélites de Jupiter


Hace 400 años, Galileo dirigió su telescopio rudimentario hacia Júpiter y vio que lo acompañaban tres puntitos. Continuó mirando y, cuatro días más tarde, descubrió otro. No podían ser estrellas, porque había observado que giraban alrededor del planeta. Eran satélites y, hasta entonces, no se conocía ningún otro planeta que los tuviera (salvo el nuestro, claro).

Después se han descubierto 12 lunas más, todas pequeñas, hasta completar un total de 16. Las naves Voyager estudiaron y fotografiaron el sistema de Júpiter en 1979. Después, en 1996 se puso en marcha un nuevo proyecto que permitiría observar Júpiter y sus lunas una buena temporada. A este ambicioso proyecto, naturalmente, se le llamó Galileo.

Las observaciones realizadas por las sondas que se han acercado a Júpiter han permitido localizar otros muchos pequeños satélites de Júpiter. Hasta un total de 67 se habían descubierto en 2011 y, desde entonces, su número sigue en aumento.
Ganímedes:
Es el satélite más grande de Júpiter y también del Sistema Solar, con 5.262 Km. de diámetro, mayor que Plutón y que Mercurio. Gira a unos 1.070.000 Km. del planeta en poco más de siete días.

Parece que tiene un núcleo rocoso, un manto de agua helada y una corteza de roca y hielo, con montañas, valles, cráteres y ríos de lava.
Calisto:

Tiene un diámetro de 4.800 km., casi igual que Mercurio, y gira a 1.883.000 Km. de Júpiter, cada 17 días. Es el satélite con más cráteres del Sistema Solar.

Está formado, a partes iguales, por roca y agua helada. El océano helado disimula los cráteres. Es el que tiene la densidad más baja de los cuatro satélites de Galileo.
Satélites Galileanos
Io:

Io tiene 3.630 Km. de diámetro y gira a 421.000 Km. de Júpiter en poco más de un día y medio. Su órbita se ve afectada por el campo magnético de Júpiter y por la proximidad de Europa y Ganímedes.

Es rocoso, con mucha actividad volcánica. Su temperatura global es de -143ºC, pero hay una zona, un lago de lava, con 17ºC.
Europa:

Tiene 3.138 Km. de diámetro. Su órbita se sitúa entre Io y Ganímedes, a 671.000 Km. de Júpiter. Da una vuelta cada tres días y medio.

El aspecto de Europa es el de una bola helada con líneas marcadas sobre la superficie del satélite. Probablemente son fracturas de la corteza que se han vuelto a llenar de agua y se han helado.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Júpiter y su Gran Mancha Roja

La Gran Mancha Roja es el mayor vórtice anticiclónico de Júpiter y el detalle de su atmósfera más conocido a nivel popular. Comparable a una enorme tormenta, se trata de un enorme remolino que podría existir desde hace más de 300 años y caracterizado por vientos en su periferia de hasta 400 km/h. Su tamaño es lo bastante grande (en dirección este-oeste) como para englobar más de dos veces el diámetro de la Tierra. El remolino gira en sentido anti horario.
                                                      Observaciones históricas:
La Gran Mancha Roja fue observada por primera vez por el científico inglés Robert Hooke en el siglo XVII. No obstante no parecen existir informes posteriores de la observación de tal fenómeno hasta el siglo XIX. En todo caso, varía mucho tanto de color como de tamaño habiendo decrecido de manera importante desde comienzos del siglo XX. Las imágenes obtenidas por el Observatorio Yerkes a finales del XIX muestran una mancha encarnada alargada, ocupando el mismo rango de latitudes pero con el doble de extensión longitudinal.
Inicialmente se pensó que la Gran Mancha Roja era la cima de una montaña gigantesca o una meseta que sobresalía por encima de las nubes. Esta idea también fue rechazada en el siglo XIX al constatarse por medio de la espectroscopia la composición de hidrógeno y helio de la atmósfera y determinarse que se trataba de un planeta fluido.

Recientemente (marzo de 2006) se anunció que se había formado una segunda mancha roja, aproximadamente de la mitad del tamaño de la Gran Mancha Roja. La segunda mancha roja se formó a partir de la fusión de tres grandes óvalos blancos presentes en Júpiter desde los años 40 y fusionados en uno solo entre los años 19982000 dando lugar a un único óvalo blanco denominado Óvalo Blanco BA, cuyo color evolucionó hacia los mismos tonos que la mancha roja a comienzos del 2006. La coloración rojiza de ambas manchas puede producirse cuando los gases de la atmósfera interior del planeta se elevan en la atmósfera y sufren la interacción de la radiación solar. Medidas en el infrarrojo sugieren que ambas manchas están elevadas, por encima de las nubes principales. El paso por tanto de Óvalo Blanco a mancha roja podría ser un síntoma de que la tormenta está ganando fuerza. El 8 de abril de 2006, la Cámara de Seguimiento Avanzada del Hubble tomó nuevas imágenes de la joven tormenta.
                                     Características principales

La Gran Mancha Roja de Júpiter es una enorme tormenta ovalada al Sur del Ecuador de Júpiter. Se caracteriza por una fuerte rotación anticiclónica que hace que las nubes que la conforman giren en sentido antihorario circulando la Gran Mancha Roja en cuatro o seis días. Cerca del centro los movimientos son mucho más caóticos.

Varía mucho tanto de color como de intensidad. A veces posee un color encarnado fuerte y realmente muy notable, y en otras ocasiones palidece hasta hacerse insignificante. Los vientos periféricos tienen una intensidad próxima a los 400 km/h y se encuentra situada en una región de fuerte cizalla meridional del viento. Las nubes que la conforman son más frías y están más elevadas que las nubes que la rodean. Al Sur-Oeste de la Gran Mancha Roja se puede observar una región de fuerte turbulencia en la que se han identificado la formación de tormentas recurrentes.

La Gran Mancha Roja es el mayor de los numerosos vórtices anticiclónicos que pueden observarse en las nubes de Júpiter. Otra formación meteorológica semejante fue observada por la sonda Voyager 2 en Neptuno en 1989 y es conocida como la Gran Mancha Oscura de Neptuno.






jueves, 13 de noviembre de 2014

Astronomía. Jupiter



La dinámica del sistema climático de Júpiter se refleja en unas franjas latitudinales de colores, nubes atmosféricas y tormentas. Los patrones de nubes cambian en horas o días. Estas franjas se aprecian más debido a los colores pastel de las nubes. Estos colores se ven también en la llamada Gran Mancha Roja que es una compleja tormenta de forma oval y con variaciones de color desde rojo ladrillo hasta rosa, que se mueve en sentido antihorario. En su contorno exterior, el material tarda en girar entre cuatro y seis días; cerca del centro, los movimientos son menores e incluso lo hacen en direcciones aleatorias. Muchas otras pequeñas tormentas y remolinos aparecen a lo largo de las bandas nubosas.
Las emisiones de Auroras, similares a las auroras boreales de la Tierra, fueron observadas en las regiones polares de Júpiter. Las emisiones de auroras parecen estar relacionadas con material procedente de Io que cae en espirales sobre la atmósfera de Júpiter a lo largo de las líneas del campo magnético. Se han observado también relámpagos de luz sobre las nubes, similares a los súper relámpagos en las zonas altas de la atmósfera terrestre.
Composición, estructura y campo magnético
El conocimiento científico de Júpiter se enriqueció mucho en 1979 a partir de los satisfactorios lanzamientos realizados por la NASA de las sondas espaciales Voyager 1 y Voyager 2. Las observaciones espectroscópicas realizadas desde la Tierra habían demostrado que la mayor parte de la atmósfera de Júpiter estaba compuesta de hidrógeno molecular, H2. Los estudios de infrarrojos de la sonda espacial Voyager indicaron que el 87% de la atmósfera de Júpiter estaba compuesta de H2, y que el helio, He, formaba la mayor parte del 13% restante. Por la baja densidad observada se deduce que el interior de Júpiter ha de tener, esencialmente, la misma composición que la atmósfera. Por lo tanto, en apariencia, este inmenso mundo está compuesto de los dos elementos más ligeros y más abundantes del Universo, una composición similar a la del Sol y a la de otras estrellas. En consecuencia, Júpiter puede corresponder a una condensación directa de una parte de la nebulosa solar primordial, la gran nube de gas y polvo interestelar a partir de la que se formó todo el sistema solar hace unos 4.600 millones de años.
Los científicos también recogieron una gran cantidad de información sobre Júpiter cuando los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 se estrellaron contra el planeta en julio de 1994. Las colisiones agitaron la atmósfera de Júpiter, calentando los gases interiores hasta la incandescencia y sacándolos a la superficie. Los astrónomos capturaron imágenes detalladas de estos gases desde telescopios situados en la Tierra y en el espacio. Utilizaron espectroscopios para el análisis de los gases con el fin de verificar y ampliar sus conocimientos sobre la composición de la atmósfera del planeta.
Júpiter emite más o menos el doble de energía que la que recibe del Sol. La fuente de esta energía es aparentemente una lenta contracción gravitacional de todo el planeta. Júpiter tendría que ser 100 veces mayor para que su masa pudiera iniciar reacciones nucleares como las del Sol y las estrellas.
La atmósfera turbulenta y con muchos tipos de nubes de Júpiter es, por tanto, fría. Con gran abundancia de hidrógeno, predominan las moléculas que contienen este elemento, como el metano, el amoníaco y el agua. Las fluctuaciones periódicas de temperatura en la atmósfera superior de Júpiter revelan una pauta en el cambio de los vientos como la de la región ecuatorial de la estratosfera terrestre. Las fotografías con cambios secuenciales de las nubes jovianas sugieren el nacimiento y deterioro de gigantescos sistemas tormentosos ciclónicos. Los datos obtenidos por la sonda espacial Galileo han contribuido a un mayor conocimiento del planeta
.





El amoníaco se congela a las bajas temperaturas de la atmósfera superior (-125 ° C) formando las nubes blancas de cirros que se ven en muchas fotografías del planeta transmitidas por la sonda espacial Voyager. El hidrosulfuro de amonio se puede condensar a niveles más bajos. Las nubes de esta sustancia, coloreadas por otros compuestos, pueden contribuir a la capa de nubes oscuras que se extiende por el planeta. La temperatura en la parte superior de estas nubes es de -50 ° C y la presión atmosférica es alrededor del doble de la presión atmosférica de la Tierra a nivel del mar. A través de agujeros en esta capa de nubes se escapa la radiación de una región en donde se alcanzan temperaturas de 17 ° C. Mediante radio telescopios sensibles a la radiación que penetra a través de las nubes se ha detectado que la temperatura aumenta al descender hacia las capas más profundas.
Aunque sólo se puede ver directamente la parte más externa de Júpiter, los cálculos muestran que la temperatura y la presión aumentan hacia el interior del planeta. La presión alcanza valores en los que el hidrógeno se licua y después adopta un estado metálico altamente transmisor. En el centro puede existir un núcleo de material parecido al de la Tierra.
En la profundidad de estas capas se genera el campo magnético joviano. En la superficie de Júpiter este campo es 14 veces más fuerte que el de la Tierra. Su polaridad es opuesta a la de la Tierra, de forma que una brújula terrestre que se trasladara a Júpiter apuntaría al Sur. El campo magnético es el responsable de que enormes cinturones de radiación de partículas cargadas retenidas rodeen el planeta a una distancia de 10 millones de kilómetros.



                                       JÚPITER

Planeta Júpiter


Júpiter es el quinto planeta desde el Sol, y el mayor del sistema solar. Recibió el nombre del rey de los dioses de la mitología romana. Júpiter es 1.400 veces más voluminoso que la Tierra (si estuviera vacío cabrían en su interior más de mil Tierras), pero su masa es sólo 318 veces la de nuestro planeta, esto se debe que es un plantea prácticamente gaseoso. La densidad media de Júpiter es como una cuarta parte de la densidad de la Tierra, lo que indica que este planeta gigante debe estar compuesto de gases más que de metales y rocas como la Tierra y otros planetas.



Júpiter tiene un diámetro ecuatorial de 142.800 kilómetros y tarda 9,9 horas en dar una vuelta alrededor de su eje . Esta rápida rotación sumado a que se compone casi por completo de hidrógeno y helio produce un engrosamiento ecuatorial que se aprecia cuando se mira el planeta a través de un telescopio. La rotación no es uniforme y el mismo efecto se nota en el sol.
La atmósfera es muy profunda, comprendiendo quizá al propio planeta, y es de alguna manera como el Sol. Está compuesta principalmente por hidrógeno y helio, con pequeñas cantidades de metano, amoníaco, vapor de agua y otros compuestos. A grandes profundidades dentro de Júpiter, la presión es tan grande que los átomos de hidrógeno se rompen liberando sus electrones de tal forma que los átomos resultantes están compuestos únicamente por protones. Esto da lugar a un nuevo estado del hidrógeno que se denomina hidrógeno metálico y cuya característica principal es que tiene la propiedades físicas de un metal líquido conductor eléctrico.
Da una vuelta alrededor del Sol cada 11,9 años terrestres a una distancia orbital media de 778 millones de kilómetros. El Planeta Tierra y Júpiter tienen períodos en los cuales se acercan y se alejan uno de otro ya que sus órbitas no son todos los años iguales. Este ciclo se produce cada 47 años. La distancia mínima entre ambos planetas es de 590 millones de kilómetros, la cual ocurre al momento de escribir estas líneas en julio de 2013, la distancia máxima entre ambos planetas cuando están en oposición es de 676 millones de k
ilómetros.
Bombardeo de Júpiter por un cometa (1994)

Satélites de Júpiter
Hasta el momento se han descubierto dieciséis satélites de Júpiter. En 1610, Galileo descubrió los cuatro mayores. Fueron recibiendo los nombres de los amantes mitológicos de Júpiter (o Zeus en el panteón griego): Ío, Europa, Ganimedes y Calisto. Esta tradición se ha seguido para denominar los demás satélites o lunas.Observaciones más recientes han demostrado que las densidades medias de las lunas mayores siguen la tendencia aparente del propio sistema solar.
Ío y Europa, cercanos a Júpiter, son densos y rocosos como los planetas interiores.
Ganimedes y Calisto, que se encuentran a más distancia, están compuestos principalmente de hielo de agua y tienen densidades más bajas. Durante la formación de satélites y planetas, su proximidad al cuerpo central (el Sol o Júpiter) evita, claramente, que se condensen las sustancias más volátiles.
Calisto es casi tan grande como Mercurio, y Ganimedes es mayor que éste. Si describieran sus órbitas alrededor del Sol serían considerados planetas. Las cortezas heladas de estos dos cuerpos están marcadas por numerosos cráteres, las marcas de un antiguo bombardeo, probablemente del núcleo de un cometa, similar al bombardeo de asteroides que dejó señales en la Luna de la Tierra. Por el contrario, la superficie de Europa es muy lisa. Está cubierta por una capa de hielo (que puede que cubra una zona global de agua) que emergió del interior del satélite después del bombardeo meteorítico primordial. Una intrincada red de estrías poco profundas cubre la superficie de hielo.
Un equipo de astrónomos de la Universidad John Hopkins (EEUU) descubrió recientemente que Ganimedes tiene una atmósfera de oxígeno muy tenue, con una presión comparable a la de la atmósfera terrestre a una altura de unos 400 metros. Antes de este descubrimiento, estos mismos científicos habían detectado también un tenue velo de oxígeno alrededor de Europa.
El satélite más notable es, sin duda, Ío. Su superficie presenta grandes contrastes: del amarillento al castaño oscuro y áreas blancas con manchas negras. Ío es sacudido por un vulcanismo impulsado por la dispersión de la energía del interior del satélite. Diez volcanes estaban en erupción durante los vuelos espaciales del Voyager en 1979 y, desde entonces, se han detectado otras erupciones. Los orificios emiten dióxido de azufre (SO2), y éste se condensa en la superficie formando una atmósfera local y transitoria. Las regiones blancas son SO2 sólido; las otras marcas están producidas, presumiblemente, por otros compuestos de azufre.
Las restantes lunas son mucho más pequeñas y se han estudiado menos que los cuatro satélites descubiertos por Galileo. Los ocho satélites externos están en dos grupos de cuatro y pueden representar cuerpos apresados.

Ganimedes

                      Los Anillos de Júpiter


Ya cerca del planeta, la nave espacial Voyager 1 descubrió en 1979 un sistema de anillos muy tenue que es invisible desde la Tierra. El material de estos anillos tiene que estar en continua renovación porque se le observa moviéndose en dirección al planeta.
Al contrario que los anillos de Saturno, que presentaban un patrón complejo e intrincado, Júpiter posee un único sistema sencillo de anillos compuesto por un halo interno, un anillo principal y un anillo Gossamer. Para la nave espacial Voyager, el anillo Gossamer parecía un sólo anillo, pero las imágenes captadas por Galileo nos muestran un descubrimiento inesperado, en realidad se trata de dos anillos. Uno está encerrado dentro del otro. Los anillos son muy tenues y están compuestos por partículas de polvo lanzadas al espacio cuando los meteoroides interplanetarios chocan con las cuatro lunas interiores de Júpiter: Metis, Adrastea, Tebe y Amaltea. Muchas de las partículas tienen un tamaño microscópico.
El halo interior tiene forma toroidal y se extiende radialmente desde unos 92.000 kilómetros hasta los 122.500 kilómetros desde el centro de Júpiter. Está formado por partículas de polvo procedentes del borde interior del anillo principal que "florecieron" hacia afuera a medida que caían hacia el planeta. El anillo principal y más brillante se extiende desde el borde del halo hasta los 128,940 kilómetros justo dentro de la órbita de Adrastea. Cerca de la órbita de Metis, el brillo del anillo principal disminuye.
Los dos tenues anillos Gossamer tiene una naturaleza bastante uniforme. El anillo Amaltea Gossamer más interno se extiende desde la órbita de Adrastea hasta la órbita de Amaltea a 181.000 kilómetros del centro de Júpiter. El anillo Tebe Gossamer más tenue se extiende desde la órbita de Amaltea hasta la órbita de Tebe a 221.000 kilómetros.
Los anillos y lunas de Júpiter se mueven en el interior de un intenso cinturón de radiación compuesto por electrones e iones que han sido atrapados por el campo magnético del planeta. Estas partículas y campos comprenden la magnetosfera joviana o entorno magnético, que se extiende desde los 3 a 7 millones de kilómetros hacia el Sol, y se estrecha en forma de manga hasta alcanzar la órbita de Saturno (a una distancia de 750 millones de kilómetros).





miércoles, 12 de noviembre de 2014

Astronomía: El sistema solar

                                                              El Sistema Solar

Entre los miles de estrellas que forman nuestra galaxia hay una de tamaño mediano, situada en uno de los brazos de la espiral de la Vía Láctea, que tiene un interés especial para nosotros, ya que vinimos cerca de ella y, en cierto modo, vivimos de ella. Se trata, naturalmente, del Sol.
Esta estrella singular, junto con los planetas y otros cuerpos que giran en órbitas a su alrededor, constituyen lo que llamamos "El Sistema Solar". Se formó hace unos 4.650 millones de años y, lejos de permanecer estable, se trata de un sistema dinámico que cambia y evoluciona constantemente.



                                Características del Sistema Solar

El Sistema Solar está formado por una estrella central, el Sol, los cuerpos que le acompañan y el espacio que queda entre ellos.
Ocho planetas giran alrededor del Sol: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, además del planeta enano, Plutón. La Tierra es nuestro planeta y tiene un satélite, la Luna. Algunos planetas tienen satélites girando a su alrededor, otros no.
Los asteroides son rocas más pequeñas que también giran, la mayoría entre Marte y Júpiter. Además, están los cometas que se acercan y se alejan mucho del Sol.

Foto 2


El Sol contiene el 99.85% de toda la materia en el Sistema Solar. Los planetas están condensados del mismo material del que está formado el Sol, contienen sólo el 0.135% de la masa del sistema solar. Júpiter contiene más de dos veces la materia de todos los otros planetas juntos. Los satélites de los planetas, cometas, asteroides, meteoroides, y el medio interplanetario constituyen el restante 0.015%


Conociendo el Sistema Solar

Desde siempre los humanos hemos observado el cielo. Primero, a simple vista; después, hace 300 años se inventaron los telescopios. Pero la auténtica exploración del espacio no comenzó hasta la segunda mitad del siglo XX.



Desde entonces se han lanzado muchisimas naves. Los astronautas se han paseado por la Luna. Vehículos equipados con instrumentos han visitado algunos planetas y han atravesado el Sistema Solar








martes, 11 de noviembre de 2014

Origen del Universo


                                     El Universo

Una de las preguntas que se hace el ser humano desde que empezó la evolución se refiere al mundo que nos rodea. A medida que aumentan los conocimientos, este mundo se va ampliando. La educación en Astronomía contribuye a un mejor conocimiento sobre el Universo. Los cursos sobre esta materia se imparten desde hace muchos siglos.
Foto 2
El Universo ha sido un misterio hasta hace pocos años, de hecho, todavía lo es, aunque sabemos muchas cosas. Desde las explicaciones mitológicas o religiosas del pasado, hasta los actuales medios científicos y técnicos de que disponen los astrónomos, hay un gran salto cualitativo que se ha desarrollado, sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XX.

                           ¿Qué es el Universo?

El Universo es todo, sin excepciones.
Materia, energía, espacio y tiempo, todo lo que existe forma parte del Universo. Es muy grande, pero no infinito. Si lo fuera, habría infinita materia en infinitas estrellas, y no es así. En cuanto a la materia, el universo es, sobre todo, espacio vacío.

El Universo contiene galaxias, cúmulos de galaxias y estructuras de mayor tamaño llamadas supercúmulos, además de materia intergaláctica. Todavía no sabemos con exactitud la magnitud del Universo, a pesar de la avanzada tecnología disponible en la actualidad.

La materia no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra en lugares concretos: galaxias, estrellas, planetas ... Sin embargo, el 90% del Universo es una masa oscura, que no podemos observar. Por cada millón de átomos de hidrógeno los 10 elementos más abundantes son:



Nuestro lugar en el Universo

Nuestro mundo, la Tierra, es minúsculo comparado con el Universo. Formamos parte del Sistema Solar, perdido en un brazo de una galaxia que tiene 100.000 millones de estrellas, pero sólo es una entre los centenares de miles de millones de galaxias que forman el Universo.
El Sistema Solar en la Vía Láctea


La teoría del Big Bang explica cómo se formó


Dice que hace unos 13.700 millones de años la materia tenía una densidad y una temperatura infinitas. Hubo una explosión violenta y, desde entonces, el universo va perdiendo densidad y temperatura.

El Big Bang es una singularidad, una excepción que no pueden explicar las leyes de la física. Podemos saber qué pasó desde el primer instante, pero el momento y tamaño cero todavía no tienen explicación científica.











lunes, 10 de noviembre de 2014

Introducción ¿Que es la astronomía?



La astronomía ha estado unida al hombre desde siempre. En un principio interesaba debido a creencias religiosas. Las estrellas y planetas eran considerados dioses.
Después, cuando el hombre aprendió a cosechar y a domesticar animales, el cielo servía de calendario agrícola, e indicaba cuándo sembrar y cosechar.
En la actualidad, el interés por la astronomía es aún mayor, quizá porque sabemos mucho más, o por el deseo humano de explorar y comprender lo que todavía ignoramos.



Antiguamente, la astronomía (del griego "clasificación de las estrellas") iba unida a la astrología ("conocimiento de las estrellas"). Hoy, no debemos confundirlas: la astronomía es una ciencia, los astrónomos siguen el método científico, mientras la astrología es una pseudociencia.
Hoy podemos separar la astronomía en dos ámbitos. Uno sería el de los astrónomos profesionales. Utilizando la física y las matemáticas, utilizan telescopios y computadoras para estudiar los rincones desconocidos del universo. Distintas teorías vienen y van a medida que se demuestran imperfectas.
El otro ámbito sería el de los astrónomos aficionados. Está tan cerca de nosotros como el jardín de nuestra casa. Gracias al trabajo de los colegas profesionales, los astrónomos aficionados tienen a su alcance una comprensión del universo y su funcionamiento que supera los sueños de los antiguos observadores del cielo. No cabe duda de que nunca hubo una época mejor para emprender la observación del firmamento.